sábado, 10 de octubre de 2009

Zelig


Porque también puede ser un fenómeno Zelig. Digo el de la voz aguda. Muchas veces e inconscientemente por supuesto, muchos se transforman en su interlocutor. Para acercarse, supongo. Copian el acento, hablan de tú si están hablando con un español, usan sus modismos, la tonada de un cordobés, o de un santiagueño, aunque en Buenos Aires hablen el más rancio porteño.
Tal vez sea esa la razón, decía, por la que las maestras jardineras hablan agudo a los chicos. Por el efecto camaleón. Para que ellos la crean una más y se sientan en confianza.
Pero eso no justifica para nada a las que nos dan un turnito, un besito o nos piden una firmita.
Tampoco, si uno no les habla con voz de soprano, que nos cuenten algo en un tono descontroladamente agudo.
No. No se si la explicación Zelig va para todos los casos.

4 comentarios:

Malen dijo...

Me tenté! No, supongo que no se aplica al turnito, juaaaaa! Gracias por contestar mi pregunta Tolent!
Un beso grande y quiero leer tu post sobre el tiempo!

Lady B dijo...

Jajajaja A-D-O-R-É!!!

Vengo del blog de Lulú y sabía que iba a encontrar algo brillante. Me lo dijo mi octavo sentido.

Y las maestras utilizamos el tono agudo ya que diversas investigaciones demuestran que la agudeza del timbre de la voz ejerce cierta presión sobre el hipotálamo del educando, haciendo que el mismo se comporte de manera alienada y sumisa. Pero cuidado! porque un excesivo nivel de agudeza provoca el efecto contrario al deseado, haciendo que el sujeto a educar se subleve y termine jugando al tinenti con los globos oculares de su docente.

Cariños,

Miss Lady

La otra de mí dijo...

habría que ir con un pizarrón y una tiza nuevita en esas ocasiones, dijiste turnito, tomá iiiiiiiiiii

tolenti dijo...

Una pizarrita Lulu, pizarrita.