lunes, 19 de octubre de 2009

Tiempo


Abstraer la idea del tiempo me da miedo.

Como tomar conciencia del Ser.
Por segundos me acerco, me invade, me abraza.
Sublime. Pero no puedo sostenerLo.
Supongo que el tiempo no existe, juego con la idea de un eterno presente.
Pienso por ejemplo que:

Juego con la familia de papel con Mono en el garage de casa

Estoy de vacaciones en Sierra de la Ventana

Andamos a caballo, en círculo, siempre en el mismo lugar

Tengo puesto un uniforme de colegio azul que odio

y me llaman a dar la lección de historia.

Me visto para salir a bailar y me siento divina.

Me enamoro. De formas diferentes , todas a la vez:
convulsionadamente, transgresoramente, como en una película.
En paz, tranquilamente. Siento que el amor me envuelve en todas sus formas.

Y a la vez juego con Mono con nuestros muñecos bebés y discutimos.

Y le saco la cabeza al de ella.

Y siento las contracciones de mi primer parto y tengo a mi primera
bebita de verdad en brazos.

A la vez juego a la rayuela, soy una experta.

Y me las arreglo para pasear a dos bebés en el mismo carrito.

Y voy a la facultad. Estudio mi carrera y las anteriores que no terminé.

Que no estoy terminando.

Y busco un nuevo bebé para disfrutarlo.
Que no es nuevo porque ya existía desde que juego a la rayuela y ando a caballo en círculos.

Mis hijas son adolescentes, me supera la responsabilidad.
Pero a la vez ellas son responsables y tienen hijos.
Y vivo sus partos junto con los míos.

Y me maquillo para salir a bailar. Me siento divina.
Y entro a Paris por primera vez en un camión.
Y en tren y en avión.
Todas y una misma vez.

Mientras soy abuela, reiteradamente.

E intento morir cuando medito buscando verdadero silencio en mi mente.

Y muero a la vez que nazco y juego con la familia
de papel en el garage de casa.

Por un instante puedo vivir sin tiempo.

Pero siento miedo. Miedo a la eternidad.
A sin saberlo, estar, como Otálora, muerta:


"Otálora comprende, antes de morir, que desde el principio lo han traicionado, que ha sido condenado a muerte, que le han permitido el amor, el mando y el triunfo porque ya lo daban por muerto, porque para Bandeira ya estaba muerto"

J. L. Borges

El muerto


8 comentarios:

Yem...i dijo...

Es el eterno presente

Malen dijo...

Una genialidad este post, Tolent! Me quedé muda y lo relei varias veces y todavia me cuesta hablar. Me encantan los escritos circulares y que te llevan a otros escritos.
En realidad, yo vivo mas sin tiempo y me tienta mucho la eternidad, sera que a veces no tengo miedo a estar muerta, jeje. Aunque siempre sos mucho mas sabia y podés ver la importancia de estar viva, del tiempo que la acompania, como compensacion a la inmortalidad.
Me hiciste acordar a Gilgamesh cuando le niegan la inmortalidad, y recibe la vida.
Me encanta leerte, es increible lo que podés expresar!
Muchos besos y agradecida por el post!

Cory dijo...

El deseo de revivir aquellos momentos felices, me invade aún cuando soy felíz en el presente.

La otra de mí dijo...

ahhhhhhh me angustiaste nena!

tolenti dijo...

Me alegro Malen que te haya gustado. Te lo debía Bueno, en realidad ya lo había escrito desde que nos enredamos en el tema del tiempo.
Espero haber angustiado solo a la otra Mme!
Hola Yem...i! si esa es la idea que solo por instantes puedo tener.
Lo imposible como humanos es tener conciencia de todo en un presente, Cory, por ahi se puede pero es tan breve la experiencia, que se escapa. Como la de la felicidad. O la de Dios

manuela dijo...

ES PERFECTO!!

Lo dijo...

EXCELENTE!!!!!!! solo eso.

Victoria dijo...

Maravilloso...